lunes, 28 de julio de 2008
Un día más
Lunes siguiente a un fin de semana largo. Monontonía total y absoluta. Aburrimiento mortal en un trabajo aburrido que no me reporta absolutamente nada. Siempre digo lo mismo: no tengo ningún derecho a quejarme. Es lo que quiero puesto que no hago nada para cambiar esta situación. Es como si estuviera hipnotizada, esperando que el cambio me llegue desde fuera, sin hacer ningún esfuerzo por mi parte. No tengo ganas de esforzarme. Mi vida es pura monotonía. Sin embargo, a veces me gusta. Otras me deprime. Como esos días en los que me despierto con esa sensación en el estómago, como si algo me pinchara y me dijera: eres una auténtica fracasada. Una vaga que no hace nada por cambiar su situación. A veces me importa, otras me da absolutamente igual...
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